Esta pieza histórica del repertorio
folklórico argentino que tiene, en su esencia, un carácter religioso cristiano,
con los años adquirió un sentido universal que transciende a su forma de misa
cantada. (Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus, Benedictus y Agnus Dei).
Quizás haya sido la novedad de su
versión sudamericana, con ritmos folklóricos de la Argentina y Bolivia (yaraví,
chacarera, estilo, vidala, baguala), lo que en una primera instancia le dio esa
transcendencia fuera de los ámbitos religiosos, donde se solían escuchar las
misas corales escritas por compositores europeos, de Machaut y Palestrina (en
los siglos XIV y XVI, respectivamente) hasta las misas barrocas de Monteverdi,
Bach y Purcell, entre otros.
Ramírez, que por los años 50 era
joven y viajero, había llegado a un convento en el poblado holandés de
Würzburg. Allí conoció a las religiosas Elizabeth y Regina Brückner.
"Frecuentemente, desde la ventana de la cocina, contemplaba el magnífico
paisaje semiboscoso, gloriosamente verde, con una enorme casona que a lo lejos
se dibujaba de blanco con las últimas nieves de la primavera. Tanta belleza me
producía sentimientos exultantes y, desde mis jóvenes años, me parecía estar un
paso más arriba de la tierra. Ellas no compartían mi entusiasmo. No podían
olvidar que esa casona y las tierras más distantes habían sido parte de un
campo de concentración donde hubo alrededor de mil judíos prisioneros. (...)
Una estricta regla castigaba con la horca sin más trámite a cualquiera que
ayudara a aquellos que esperaban su trágico destino. Pero Elizabeth y Regina
habían elegido la misericordia y habían sido formadas para el valor, de modo
que, noche tras noche, empaquetaban cuantos restos de comida podían y se
acercaban sigilosamente al campo para dejar su ayuda en un hueco debajo del
alambrado. Durante ocho meses ese paquete desapareció cada día. Hasta que un
día nadie retiró el paquete (...) Al finalizar el relato de mis queridas
protectoras, sentí que tenía que escribir una obra, algo profundo, religioso,
que honrara la vida, que involucrara a las personas más allá de sus creencias,
de su raza, de su color u origen. Que se refiriera al hombre, a su dignidad, al
valor, a la libertad, al respeto del hombre relacionado a Dios, como su
Creador".
De vuelta en Buenos Aires, y luego
del encuentro de Ariel con su amigo de juventud, el padre Osvaldo Catena,
comenzó a tomar forma la Misa criolla, con textos traducidos por Catena,
Alejandro Mayol y Jesús Gabriel Segade y con arreglos corales de Segade.
Fuente:
Coro del Instituto Universitario
Aeronáutico-Directora: Alejandra Seimandi